Miedo a los perros
3.08.23 Asi como mis sueños son vividos como una pelicula, las pesadillas tambien lo son. Le pedi a una IA que lo respresentara :
Miedo a los perros. -Alice
La abuela vivía muy lejos de la ciudad y después de muchos años fui a visitarla había perdido movilidad en ambas piernas y decían que su perro tan viejo como ella misma le ayudaba en todo pero que era tan territorial que daba miedo, decían que tuvieron que operarle las orejas por causa de las garrapatas, fui precisamente a cuidarlos a ambos, pero mi sorpresa fue cuando al llegar vi totalmente abandonado, mi abuela ciega en una silla blanca como esperando a alguien pacientemente, le hable y su sonrisa me quito de la cabeza la idea de que había llegado tarde, vi a un hombre al otro lado de la cerca me miraba en silencio le dije buenos días pero al contrario no dejo de mirarme en silencio "ten cuidado, no sabemos que es lo que hay detrás que a cuidado de esa anciana ciega tantos años, pero no es un perro". Mi pulso se aceleró las historias de terror son buenas hasta que las vives es cuando no da gusto ni contarlas. Se decía que mi abuela guardaba un tesoro en su viejo y olvidado terreno que pertenecía a su fallecido esposo, todos habían intentado entrar pero precisamente mencionaba a un perro guardián que no se comportaba como tal, había algo que los hacía huir despavoridos. Ahora solo quedaba yo la penúltima de los nietos. Escuché a mi abuela nombrarme feliz y al verla me dio pena, solo eran excusas para cuidar a una pobre anciana ciega, ella me pasó un hueso grande ya viejo lleno de tierra, y me dijo "toma hija dáselo a mi perro esta en el patio de atrás cuidando, así vera que tu vienes a cuidarnos, suele asustar a la gente ya que después de su operación le quitaron las orejas pero no le tengas miedo es solo un perro protegiendo a lo único que le queda " El hueso era increíblemente grande me preguntaba si era de algún animal parecía un triángulo, fui a la parte de atrás, dispuesta a enfrentarme a lo que sea que había atrás, abrí la puerta del patio y sentí escalofríos, camine por la vereda de tierra y piedras, y vi un par de patas peludas como si estuviera recargado en la cerca, fue cuando camine y se dio la vuelta, en efecto no tenía orejas, solo un osico, no sabía que era eso, pero no era un perro, que cosa estaba cuidando de mi abuela, no lo sé, trate retroceder en silencio, el miedo de que "eso" me escuchara se hizo realidad al pisar una rama seca, estaba oscuro y eso dejo de mirar al horarizonte para dirigir sus ojos negros como las aceitunas, pude ver que era ciego por el grisaseo traslucido que habia en estos. Sin embargo, vi como su nariz se movia, ese dia maldeci por primera vez mi perfume, el sabia que estaba hay, fue cuando dispuesta a correr ¡Mi abuela! esa cosa me respiraba en la nuca tire lo que encontre en mi camino para obtruirle, eso tenia una fuerza brutal, logro morderme la blusa, la cual se estiro hasta rasgarse, fue cuando recorde el hueso gigante y lo incruste en un golpe tan fuerte que este se astillo un poco, eso por inercia lo mordio con furia, aproveche de librarme de su agarre para seguir escapando, cuando vi a mi abuela tomandome la cabeza con fuerza, como...si le doliera, fue entonces cuando de sus frios y arrugados labios carentes de dientes salio un humo negro, pronunciando las siguientes palabras "perdoname, tengo mucha hambre", me arrastre por el suelo y entonces senti el aliendo moribundo de eso, encima mio, no habia escapatoria, grite tanto como pude pero no tuvo sentido, parecia una horrible pesadilla demasiado real, sentia los mordiscos mi piel desgarrandose, mi sangre caliente saliendo de mis entrañas y mis lagrimas...trasendiendo mas haya de mi sueño desperte con un dolor agudo y lagrimas en mis ojos. Aun cuando cierro los ojos lo veo...lo recuerdo, es un arma de doble filo, un sueño vivido que se parecia mas a un recuerdo.
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