Sueño Lucido III.-Migrantes
En la oscuridad de la noche, María y su madre corrían desesperadas por una carretera solitaria, el sonido de los pasos de su perseguidor resonaba detrás de ellas. El viento helado cortaba sus rostros mientras el miedo las impulsaba hacia adelante. Recordaban haber estado en esa situación antes, una y otra vez, en un ciclo interminable de escape y persecución. El dolor del pasado se entrelazaba con el presente, creando y rememorando recuerdos era como si repitieran la misma historia, una y otra vez. Al llegar a una parada de autobús, se refugiaron junto a otros viajeros que compartían su destino. Juntos enfrentaron el frío y el hambre, alimentando la esperanza con la solidaridad de una extraña que les ofrecía una lona para protegerse del viento. Pero esto no era más que un breve respiro. La realidad de su situación los alcanzaba una vez más, recordándoles que no había vuelta atrás. Para María, la posibilidad de regresar a casa era un consuelo que no podía permitirse. La lluvia persisten...